Nigeria y una visión revolucionaria sobre los tesoros culturales: el expolio no termina con la restitución

La restitución de arte africano robado por potencias coloniales es solo el punto de partida de una conversación más profunda sobre identidad, memoria, reparación histórica y recuperación cultural desde dentro de las propias comunidades.

Museo Yoruba en Lagos / Arte africano tradicional
Centro John Randle para la Cultura e Historia Yoruba
Foto: Wikimedia Commons / Autor: Uche Anozie

Mientras museos y gobiernos de Europa y Estados Unidos comienzan a devolver arte africano saqueado durante el colonialismo, Qudus Onikeku, director del Centro John Randle para la Cultura e Historia Yoruba en Lagos, propone una visión que va más allá de la simple devolución de objetos.

La recuperación de piezas históricas

Para muchos países africanos, reclamar obras de arte y objetos sagrados arrancados de sus tierras hace más de un siglo representa un paso histórico hacia la reparación del daño colonial. Nigeria, por ejemplo, ha recibido centenares de objetos que antes formaban parte de colecciones europeas y estadounidenses, incluidos los famosos bronces del Reino de Benin. Estas piezas regresaron tras décadas de negociaciones entre universidades, museos y autoridades africanas.

Los bronces de Benin representan una de las colecciones más icónicas de arte africano saqueado durante la época colonial, cuyo regreso a Nigeria marca un hito histórico.
Crédito: Wikimedia Commons / Autor: Peter Facey

Más que devolver objetos

Onikeku cuestiona que la restitución física sea suficiente para reparar el profundo daño cultural infligido. Desde la perspectiva yoruba, muchos de estos objetos pierden su significado original cuando se exhiben fuera de su contexto espiritual y cultural. Por ello, devolverlos a un museo en Lagos o en Benin City no basta; es necesario recuperar lo intangible: la memoria, los usos ceremoniales y la interpretación auténtica de las piezas.

Reconexión espiritual y cultural

La restitución debe centrarse en la reconexión con las comunidades originarias. Esto implica incluir a los custodios tradicionales y respetar sus saberes, espiritualidad y formas de interpretar los objetos. Solo así la devolución se convierte en un proceso cultural, histórico y simbólico profundo, más allá de un mero trámite diplomático.

Impulso a la descolonización cultural

El enfoque de Onikeku también reta a los museos occidentales a repensar sus prácticas curatoriales y su papel en la narrativa global del arte. No se trata solo de la propiedad legal de las obras, sino de cómo se cuenta la historia y cómo se valoran las perspectivas no occidentales dentro de las instituciones de arte.

Un proceso en marcha

La restitución de bronces, esculturas y artefactos africanos es un movimiento creciente, pero gran parte de estas colecciones sigue dispersa en instituciones occidentales. La conversación sobre su regreso y su significado auténtico continúa. Para Onikeku, el verdadero objetivo es que las comunidades africanas recuperen tanto sus objetos como su forma de entender y vivir su patrimonio, revitalizando su significado desde dentro de la cultura que los produjo.