Desde Limón hacia la gobernanza global: Ana Matarrita impulsa justicia algorítmica y derechos colectivos en la ONU
El trabajo de la lideresa limonense redefine la agenda afrodescendiente desde el territorio hacia lo global.
Tecnología, justicia reparativa y diplomacia cultural marcan una nueva etapa para Limón en el sistema multilateral.

El liderazgo de Limón dejó de ser periférico. Hoy se está escribiendo desde el centro de la gobernanza global.
El informe anual 2025 de la oficina de Ana Matarrita McCalla ante el Foro Permanente de Personas Afrodescendientes de Naciones Unidas revela un cambio estructural en la forma en que Costa Rica y particularmente Limón se inserta en la agenda internacional de derechos humanos.
No se trata únicamente de representación. Se trata de arquitectura política.
Gobernanza desde el territorio: Limón como modelo
Uno de los aportes más relevantes del trabajo de Matarrita es la incorporación del concepto de gobernanza multinivel, donde los territorios afrodescendientes no son beneficiarios pasivos, sino actores que diseñan política pública.
El informe destaca que durante 2025 se impulsó la integración de derechos colectivos, territoriales y maritoriales en procesos de planificación estatal.
Esto tiene implicaciones directas:
Limón deja de ser visto como región rezagada y pasa a posicionarse como referente en modelos de desarrollo con identidad cultural y enfoque de derechos.
Justicia reparativa: de discurso a política pública

Representantes de la delegación real africana visitan Limón, Costa Rica, en un encuentro que fortalece los vínculos culturales y diplomáticos entre África y el Caribe, en el marco de una agenda afrodescendiente con proyección internacional. Foto: Facebook AfroLeaders Costa Rica.
Otro eje central es la justicia reparadora. No como narrativa simbólica, sino como línea operativa.
El trabajo liderado por Matarrita priorizó:
- Participación política afrodescendiente hacia el período 2026–2030
- Inclusión de presupuestos públicos con enfoque étnico
- Infraestructura deportiva como reparación histórica
Este último punto es estratégico: posicionar a Limón como región deportiva de las Américas no es solo turismo o cultura, es una forma de redistribución histórica del reconocimiento.
Tecnología con identidad: el concepto de “ethnocoding”
El elemento más innovador del informe no es político, sino tecnológico.
Matarrita impulsa el concepto de ethnocoding, una propuesta que busca garantizar que la inteligencia artificial no reproduzca el racismo estructural.
El informe plantea tres principios clave:
- Justicia algorítmica
- Transparencia tecnológica
- Participación afrodescendiente en el desarrollo digital
Esto posiciona a Limón y al Caribe costarricense dentro de un debate global donde pocas regiones del Sur Global están presentes: la gobernanza de la inteligencia artificial desde una perspectiva racial y cultural.
Diplomacia afrocaribeña: de Limón al Gran Caribe y África
El informe también evidencia una estrategia clara de internacionalización desde lo local.
Entre las acciones destacan:
- Hermanamiento Limón–San Andrés
- Recepción de delegaciones reales africanas en Costa Rica
- Articulación con redes como AfroLeaders
Estas iniciativas consolidan a Limón como un nodo activo dentro del Gran Caribe ampliado y la diáspora africana global, no como periferia, sino como punto de conexión.
Cambio de narrativa: del rezago al liderazgo
Durante décadas, el discurso sobre Limón estuvo marcado por el abandono estatal.
El trabajo de Ana Matarrita introduce una ruptura:
Limón ya no se presenta como problema estructural, sino como territorio estratégico para redefinir el desarrollo, la identidad y la cooperación internacional.
Este cambio no es retórico. Está respaldado por presencia en Naciones Unidas, incidencia en políticas públicas y construcción de redes internacionales.
Perspectiva
El desafío ahora no es demostrar capacidad. Eso ya está probado.
El verdadero reto es si el Estado costarricense está dispuesto a acompañar esta visión y traducirla en decisiones políticas concretas.
Porque Limón ya dio el paso hacia el mundo.
Ahora el país debe decidir si camina con él.