Sargazo rompe récords en el Caribe de Costa Rica y preocupa por su impacto ambiental

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La temporada 2026 registra niveles históricos de acumulación, especialmente en Tortuguero, Barra del Colorado e Isla Calero

Zargazo en Costa Rica. Foto: Cortesía Red de Observadores del Caribe / CIMAR-UCR.

El arribo masivo de sargazo al Caribe costarricense continúa rompiendo récords durante 2026, según advierten especialistas del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) de la Universidad de Costa Rica (UCR). La situación ha generado preocupación entre científicos, comunidades costeras y autoridades ambientales debido a la magnitud y duración inusual del fenómeno.

De acuerdo con las investigadoras Cindy Fernández y Mariana Viales, esta temporada se ha caracterizado por una presencia constante y creciente de sargazo, principalmente en el Caribe Norte, donde se reportan las mayores acumulaciones.

“Este año podemos decir que batió récords. Cada año está aumentando la cantidad de sargazo en todo el Caribe y Costa Rica no es la excepción”, explicó Fernández.

Caribe Norte concentra las mayores acumulaciones

Las zonas con mayor presencia de sargazo son Tortuguero, Barra del Colorado e Isla Calero, ubicadas cerca de la frontera con Nicaragua. Aunque también se han registrado arribazones en el Caribe Sur, las cantidades observadas son considerablemente menores.

La información recopilada proviene de una red de observadores integrada por la Policía de Fronteras, funcionarios del Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado, programas de monitoreo ecológico en Tortuguero y residentes de las comunidades costeras, quienes documentan el fenómeno mediante fotografías y videos.

Un fenómeno que ya no sigue patrones tradicionales

Las especialistas señalan que uno de los aspectos más preocupantes es que el comportamiento del sargazo parece haber dejado atrás los patrones estacionales observados en años anteriores.

Tradicionalmente, los mayores arribos ocurrían entre marzo y mayo. Sin embargo, durante 2026 se registraron acumulaciones importantes desde febrero y la presencia de algas continúa activa meses después.

Según las investigadoras, actualmente resulta cada vez más difícil establecer un patrón predecible para las arribazones, lo que complica los esfuerzos de monitoreo y gestión ambiental.

Un cinturón permanente de sargazo en el Atlántico

Acumulación masiva de sargazo en una playa del Caribe de Costa Rica durante la temporada récord de 2026.
El sargazo cubre extensas zonas del litoral caribeño costarricense durante una temporada que científicos califican como histórica por su duración e intensidad. Las mayores acumulaciones se reportan en Tortuguero, Barra del Colorado e Isla Calero. Ilustración: Limón Roots News / IA generativa.

Los estudios científicos indican que el origen del fenómeno ha cambiado con el tiempo. Mientras que históricamente el sargazo provenía principalmente del Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte, hoy existe un extenso cinturón de algas que se ha establecido de forma permanente en el Atlántico tropical.

Esta enorme masa de sargazo se expande y contrae dependiendo de diversos factores ambientales como las corrientes oceánicas, la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes y posibles efectos asociados al calentamiento global.

Los científicos continúan investigando el papel que fenómenos climáticos como El Niño podrían estar desempeñando en el incremento de las arribazones registradas en toda la región caribeña.

Impacto en comunidades costeras

Aunque el sargazo no es considerado tóxico, las comunidades han reportado molestias en zonas donde las acumulaciones son abundantes y permanecen durante largos períodos.

Durante visitas de campo realizadas recientemente en Limón, algunas personas manifestaron preocupaciones por posibles irritaciones y alergias observadas en niños y mascotas cerca de playas afectadas por grandes cantidades de algas en descomposición.

Las especialistas aclaran que estos reportes aún no constituyen evidencia científica concluyente, pero consideran importante seguir investigando posibles efectos asociados a la exposición prolongada a grandes acumulaciones de sargazo.

El problema surge durante la descomposición

Los expertos enfatizan que el sargazo fresco no representa un riesgo para la salud humana y, de hecho, cumple funciones ecológicas importantes dentro del ecosistema marino.

Sin embargo, cuando se acumula en grandes cantidades y comienza su proceso de descomposición, puede liberar gases que ocasionan malos olores y molestias respiratorias en algunas personas sensibles.

Por esta razón, recomiendan evitar permanecer durante periodos prolongados cerca de extensas acumulaciones de sargazo en estado de descomposición.

“El alga no es la enfermedad, es el síntoma de una enfermedad que tienen nuestros océanos”, señaló Fernández.

Potencial económico y desafíos ambientales

Paralelamente, diversas investigaciones exploran posibles usos productivos para el sargazo, incluyendo la fabricación de papel, fertilizantes y materiales de construcción.

No obstante, los científicos advierten que cualquier proyecto de aprovechamiento debe realizarse con rigurosos controles de calidad, debido a que las algas pueden acumular metales pesados presentes en el ambiente marino.

Entre las principales preocupaciones figura la posible presencia de plomo y otros contaminantes que podrían representar riesgos para la salud y el medio ambiente si no se manejan adecuadamente.

Ciencia ciudadana para comprender el fenómeno

Como parte de los esfuerzos de monitoreo, el CIMAR impulsa actualmente una red de observadores comunitarios desde Gandoca hasta Barra del Colorado.

La iniciativa busca que habitantes de las comunidades costeras registren la llegada del sargazo, las cantidades observadas y las playas afectadas, con el fin de construir una base de datos que permita identificar patrones y mejorar la capacidad de pronóstico en el futuro.

Mientras tanto, los investigadores continúan analizando el comportamiento de este fenómeno que se ha convertido en uno de los mayores desafíos ambientales para el Caribe en los últimos años.

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