Limón rompe fronteras: Ana Matarrita McCalla posiciona a Costa Rica en la cúpula afrodescendiente de la ONU

La alcaldesa limonense asume la vicepresidencia del Foro Permanente de Personas Afrodescendientes de las Naciones Unidas en Ginebra.
Su liderazgo proyecta al Caribe costarricense en la agenda global de derechos humanos.

Delegación internacional del Foro Permanente de Personas Afrodescendientes de la ONU en Ginebra, donde Costa Rica es representada por Ana Matarrita McCalla, electa vicepresidenta del organismo. Cortesía. Foro Permanente de Personas Afrodescendientes / Facebook

La elección de Ana Matarrita McCalla como vicepresidenta del Foro Permanente de Personas Afrodescendientes de las Naciones Unidas no es solo un logro diplomático para Costa Rica: es un momento de inflexión para Limón como territorio histórico, político y cultural dentro del mapa global.

La designación se oficializó durante la quinta sesión del Foro, celebrada del 14 al 17 de abril de 2026 en Ginebra, donde la alcaldesa de Limón participa como experta miembro del organismo, cargo para el que fue electa en noviembre de 2024.

Limón entra en la geopolítica de los derechos humanos

El nombramiento posiciona a Costa Rica en un espacio estratégico de toma de decisiones internacionales en materia de derechos humanos, pero con una particularidad clave: la voz que llega no es abstracta ni institucional, es territorial.

Limón, históricamente marginado en la estructura de poder nacional, se proyecta ahora en el principal foro global dedicado a la población afrodescendiente.

Desde ese espacio, Matarrita McCalla ha planteado una agenda clara: justicia racial con enfoque generacional.

“No podemos permitir que la discriminación limite los sueños de nuestros niños y niñas”, afirmó durante su intervención, subrayando el papel de la juventud como agente transformador.

Un foro con peso político real

El Foro Permanente de Afrodescendientes no es simbólico. Fue creado por la Asamblea General de la ONU en 2021 mediante la resolución 75/314 como órgano consultivo del Consejo de Derechos Humanos, con el mandato de incidir en políticas globales sobre inclusión, desarrollo y reparación histórica.

Su estructura refleja un equilibrio geopolítico: expertos designados por Estados y por organizaciones afrodescendientes, lo que lo convierte en un espacio híbrido entre diplomacia y representación social.

Actualmente, la presidencia está en manos de Gaynel Curry, experta en derechos humanos de Bahamas, mientras que la relatoría corresponde al jurista colombiano Pastor Elías Murillo Martínez, figura clave en la agenda internacional contra el racismo.

De liderazgo local a incidencia global

El caso de Matarrita McCalla rompe una lógica tradicional: no es una figura que surge desde la diplomacia clásica, sino desde la gestión territorial.

Primera mujer afrodescendiente en alcanzar la alcaldía de Limón, su trayectoria combina política local, defensa cultural y participación en procesos legislativos y sociales vinculados a la afrodescendencia.

Su llegada a la vicepresidencia del Foro ocurre en un momento clave: la comunidad internacional acaba de reconocer la trata transatlántica de personas africanas como uno de los crímenes más graves de la humanidad, lo que reconfigura el debate global hacia las reparaciones.

Perspectiva

Lo que está en juego no es solo representación.

Es la posibilidad de que el Caribe costarricense desde Limón influya en decisiones globales sobre racismo, memoria histórica y desarrollo.

Por primera vez, esa conversación no se observa desde afuera.

Se lidera desde adentro.