Hambre y obesidad en América Latina: avances y nuevos desafíos

América Latina enfrenta una doble carga nutricional: disminuye el hambre, pero aumentan el sobrepeso y la obesidad.

Los avances en la reducción del hambre son alentadores, ya que la subalimentación bajó al 5,1% en 2024, a diferencia del 6,1% en 2020. Esto significa que 6,2 millones de personas ya no padecen hambre.

En la región, los países con menos del 2,5% de prevalencia de hambre son Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay; en tanto, Chile y México están más cerca de este umbral y Argentina, Barbados, Colombia, Dominica y República Dominicana ahora se sitúan por debajo del 5%.

Pese a estos logros, 33 millones de personas siguen pasando hambre, 167 millones padecen inseguridad alimentaria y 181,9 millones no pueden pagar una dieta saludable. Cabe señalar que la brecha de género sigue siendo significativa, con una prevalencia mayor entre las mujeres que entre los hombres.

América del Sur presentó la mayor mejora, a diferencia del Caribe, que continúa siendo la región más afectada, principalmente por la situación en Haití.

La obesidad y el sobrepeso se acentúan como un problema latente en la región

El aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas está asociado al crecimiento de la obesidad en la región.

Simultáneamente, baja el hambre y aumenta la malnutrición por exceso, ya que en adultos la obesidad se duplicó desde el año 2000, llegando al 29,9% en 2022, casi el doble del promedio mundial (15,8%). Se estima que 141 millones de adultos viven con obesidad.

En los niños también se registró que, en los menores de 5 años, el sobrepeso subió a 8,8% en 2024, sin lograr alcanzar la meta de reducirlo al 3% para 2030.

Entre los factores que inciden en el incremento de dichos problemas se encuentra que la región tiene la dieta saludable más cara del mundo, aunque la asequibilidad mejoró respecto a 2021. Otro motivo es la persistencia de desigualdades: las mujeres sufren más inseguridad alimentaria que los hombres, las comunidades rurales siguen siendo más afectadas que las urbanas y la anemia en mujeres (19,9%) ha incrementado desde 2014.

Retos urgentes para la región

Los retos son grandes: transformar los sistemas alimentarios y crear políticas y regulaciones de Estado que promuevan la sana nutrición, con enfoque en mujeres y zonas rurales.

El informe citado es el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025, elaborado por organismos internacionales.