Cuba sin turistas: el silencio que golpea a La Habana

El turismo, durante décadas una de las principales fuentes de divisas para Cuba, atraviesa hoy una de sus peores crisis. La caída sostenida de visitantes, el cierre de hoteles y la suspensión de vuelos han dejado a zonas históricamente llenas de viajeros como La Habana Vieja prácticamente vacías.
En 2018 la isla alcanzó un récord de 4,7 millones de turistas, pero para 2025 la cifra cayó a 1,8 millones, reflejando un declive que se ha profundizado tras la pandemia, las restricciones políticas y la actual crisis energética.
La situación se agravó cuando Cuba perdió el suministro clave de combustible proveniente de Venezuela, lo que provocó escasez de gasolina, apagones y la paralización parcial del transporte. A esto se sumó la falta de queroseno de aviación, lo que obligó a aerolíneas a suspender rutas o reducir vuelos, generando miles de cancelaciones y afectando directamente la llegada de visitantes.
La crisis también se refleja en la vida diaria: calles con menos actividad, hoteles semi vacíos y negocios turísticos que apenas reciben clientes. Incluso grandes cadenas hoteleras han reducido operaciones o cerrado temporalmente algunos establecimientos.
¿Qué causa la agonía económica que vive Cuba?
La crisis actual es el resultado de varios factores acumulados: la pérdida del suministro petrolero venezolano, el embargo económico de Estados Unidos, la falta de divisas para importar combustible y bienes básicos, una infraestructura energética deteriorada y una fuerte caída del turismo internacional. A esto se suma la suspensión de vuelos por falta de combustible de aviación y decisiones económicas internas que priorizaron la construcción de hoteles antes que la modernización del sistema eléctrico.

Impactos de la crisis
La caída del turismo está generando una cadena de impactos económicos y sociales. Miles de trabajadores del sector han perdido ingresos o han emigrado, los hoteles y negocios turísticos operan con ocupaciones muy bajas, el transporte y la electricidad se ven afectados por la escasez de combustible, y las remesas también se reducen debido a menos vuelos hacia la isla. Todo esto agrava la falta de dólares en la economía cubana, limitando la importación de alimentos, medicinas y productos básicos.
La crisis del turismo en Cuba es más que un problema económico: es una señal del profundo desgaste que enfrenta la vida cotidiana en la isla. Cuando los visitantes desaparecen, también se apagan muchas de las oportunidades de ingreso para miles de familias. Para muchos cubanos, la decisión de emigrar se convierte en una salida inevitable ante un sistema cada vez más limitado para ofrecer estabilidad y futuro.